🏷️ Guía de cómo cumplir las nuevas reglas europeas de transparencia de la IA desde el 2 de agosto
ATENCIÓN: post largo y muy práctico. Guárdalo. Desde el 2 de agosto de 2026, chatbots, agentes, deepfakes y ciertos textos generados con IA tendrán que informar claramente de su origen.
Una frase escondida en las condiciones de uso ya no bastará para explicar que un cliente está hablando con una máquina.
La Comisión Europea ha publicado sus directrices para aplicar las obligaciones de transparencia del artículo 50 del Reglamento de Inteligencia Artificial.
No afecta solamente a las grandes tecnológicas. También puede alcanzar a una pyme que instala un chatbot, a una agencia que crea anuncios con avatares sintéticos, a un medio que publica textos generados con IA o a una empresa que utiliza reconocimiento de emociones.
Las obligaciones se aplican, con carácter general, desde el 2 de agosto de 2026. Las directrices no son vinculantes, pero explican cómo espera la Comisión que proveedores y usuarios profesionales interpreten el artículo 50. Ignorarlas confiando en que nadie se dará cuenta sería una estrategia jurídica tan imaginativa como poco recomendable.
Atención, texto generado en colaboración con la IA y bajo nuestra supervisión.
🧭 En pocas palabras
Qué cambia: determinadas interacciones y contenidos creados con IA tendrán que identificarse claramente.
A quién afecta: a empresas que desarrollan sistemas de IA y a organizaciones que los utilizan profesionalmente.
Qué debes revisar: chatbots, asistentes de voz, agentes autónomos, generadores de contenido, deepfakes, publicaciones de interés público y sistemas biométricos.
Qué no basta: esconder el aviso en las condiciones legales o utilizar una etiqueta vaga como “asistente”.
Principal dificultad: determinar quién es responsable y qué contenidos necesitan una etiqueta visible, una marca técnica o ambas cosas.
👥 Primero: descubre qué papel desempeña tu empresa
Las directrices distinguen entre proveedor y desplegador.
El proveedor desarrolla un sistema, lo comercializa o lo pone en servicio bajo su propio nombre o marca.
El desplegador lo utiliza bajo su autoridad y decide para qué sirve y cómo se emplea.
Por ejemplo, una empresa que contrata un chatbot comercial para atender consultas será normalmente desplegadora. La compañía que comercializa el chatbot será proveedora.
Pero hay matices.
Una empresa que modifica sustancialmente un sistema existente y lo pone en servicio bajo su propia marca puede convertirse en proveedora del nuevo sistema.
Y una organización que desarrolla una herramienta interna para su propio uso puede ser simultáneamente proveedora y desplegadora.
Esta distinción importa porque las obligaciones no son iguales:
No des por sentado que el proveedor se ocupa de todo. Tampoco que el cliente tiene que resolver los defectos de diseño del fabricante. El Reglamento ha repartido el equipaje para que nadie pueda fingir que la maleta era de otro.
💬 1. Los chatbots tendrán que decir que son chatbots
Un sistema destinado a interactuar directamente con personas deberá informar de que utiliza inteligencia artificial.
Esto incluye:
Chatbots de atención al cliente.
Asistentes de voz.
Avatares digitales.
Robots conversacionales.
Compañeros virtuales.
Agentes que escriben correos o realizan reservas.
Bots que interactúan en redes sociales.
El aviso debe aparecer, como muy tarde, al comienzo de la primera interacción.
Podría utilizarse una frase como:
Estás interactuando con un asistente de inteligencia artificial.
En una llamada telefónica, el sistema podría decir:
Esta llamada será atendida inicialmente por un asistente basado en inteligencia artificial.
El formato puede ser textual, visual o sonoro. También puede combinar varias modalidades.
🚫 Lo que no sirve
Según las directrices, resultan insuficientes por sí solos:
Un aviso incluido únicamente en las condiciones de uso.
Un enlace a una página informativa.
La palabra genérica “asistente”.
Una explicación técnica como “este servicio utiliza modelos de lenguaje”.
Un mensaje general del tipo “algunas funciones de esta web usan IA”.
La persona tiene que comprender que esa interacción concreta está siendo gestionada por un sistema artificial.
🔁 ¿Hay que repetir el aviso?
Normalmente, una notificación clara al inicio será suficiente.
Sin embargo, pueden hacer falta recordatorios en conversaciones largas o sensibles, especialmente en servicios relacionados con salud, finanzas, seguros, asesoramiento jurídico o apoyo emocional.
También conviene repetir la información cuando el sistema cambia de función o cuando existen indicios de que el usuario cree estar hablando con una persona.
🧬 2. El contenido generado necesitará una huella técnica
Los proveedores de sistemas que generan o manipulan texto, imágenes, vídeo o audio deberán incorporar una marca legible por máquinas. Esto quiere decir Gemini, ChatGPT o tu empresa si se monta un agente.
Además, deberán proporcionar una forma de detectar esa marca.
Podrán utilizarse tecnologías como:
Metadatos.
Marcas de agua.
Firmas criptográficas.
Huellas digitales.
Sistemas de procedencia y autenticidad.
Combinaciones de las anteriores.
La solución debe ser efectiva, fiable, robusta e interoperable.
Traducido del idioma regulatorio: la marca debe poder encontrarse, no debería desaparecer con una edición elemental y tendría que funcionar más allá del pequeño ecosistema privado del proveedor.
Una marca sin detector no basta. Un detector que solo reconoce contenidos cuando los planetas están correctamente alineados tampoco. Por ejemplo, el SynthID de Gemini.
✂️ Qué modificaciones quedan fuera
No todas las intervenciones de IA requieren marcado.
Las directrices incluyen como ejemplos de edición menor:
Corregir gramática y ortografía.
Ajustar ligeramente el estilo sin cambiar el mensaje.
Traducir un texto.
Cambiar el formato de un archivo.
Comprimir una imagen.
Reducir ruido en una grabación.
Corregir ojos rojos.
Recortar ligeramente una fotografía.
Ajustar brillo o contraste sin cambiar su significado.
Transcribir una conversación.
🛠️ Qué modificaciones sí deben marcarse
Entre los ejemplos sujetos a la obligación aparecen:
Resumir un texto.
Reescribirlo cambiando estructura, estilo o significado.
Clonar la voz de una persona.
Sustituir caras o cuerpos.
Añadir o eliminar objetos relevantes de una imagen.
Crear una escena realista que nunca ocurrió.
Generar vídeos o audios sintéticos de personas reales.
Producir imágenes compuestas que alteran la percepción de los hechos.
La frontera no depende solo de cuánto se ha modificado el archivo, sino de si cambia su significado, estilo, intención o capacidad de engañar.
🎭 3. No toda imagen artificial es un deepfake
Las directrices dedican bastante espacio a explicar qué es un deepfake, porque la humanidad ha conseguido inventar elefantes conduciendo coches antes de consensuar cómo clasificarlos legalmente.
Un contenido será un deepfake cuando represente de manera realista a una persona, objeto, lugar, entidad o acontecimiento y pueda parecer auténtico o verdadero.
Algunos ejemplos:
Un vídeo sintético de un político pronunciando un discurso.
Un audio con la voz clonada de un presentador.
Un avatar realista del director general de una empresa.
Una imagen publicitaria que hace parecer un producto mejor o diferente de lo que realmente es.
Un vídeo de una celebridad utilizando un producto que nunca ha probado.
Por el contrario, una imagen abiertamente fantástica no tendrá normalmente esa consideración.
Un dragón volando sobre Madrid puede ser contenido generado con IA, pero no necesariamente un deepfake. Un vídeo realista del alcalde anunciando que el dragón ha obligado a cerrar la M-30 sí plantea otro problema.
🏷️ Cómo debe etiquetarse
El aviso tiene que ser visible o audible para la audiencia.
No basta con la marca técnica incorporada por el proveedor. Esa marca puede servir para que una plataforma o una herramienta detecte el contenido, pero la persona que lo ve debe recibir una información comprensible.
Un texto razonable sería:
Imagen generada o modificada mediante inteligencia artificial.
O, cuando resulte relevante:
Este vídeo contiene una recreación sintética de una persona real.
La redacción concreta puede adaptarse al contexto, pero no debería minimizar ni disimular la intervención.
🎬 4. Las obras creativas también deben avisar, pero sin arruinar la experiencia
Las obras claramente artísticas, ficticias o satíricas tienen un régimen más flexible.
Una película que utiliza rejuvenecimiento digital, una obra con réplicas de actores fallecidos o una sátira política pueden informar de la utilización de IA en los créditos, la descripción, la ficha de la obra u otro lugar apropiado.
La etiqueta no tiene que ocupar media pantalla durante toda la película como si fuera una advertencia sobre frutos secos.
Sin embargo, el carácter creativo debe ser evidente.
Un anuncio comercial realista protagonizado por un influencer sintético no se convierte automáticamente en sátira porque el departamento de marketing lo considere muy original.
Cuando el contenido mezcla elementos informativos y creativos, las directrices indican que debe prevalecer el carácter informativo. En esos casos conviene aplicar la etiqueta normal.
📰 5. Los textos de interés público tienen una regla especial
Las empresas y organizaciones también deberán identificar determinados textos generados o manipulados con IA.
La obligación aparece cuando el texto:
Se publica.
Pretende informar al público.
Trata una cuestión de interés general.
Puede afectar a publicaciones sobre:
Política.
Administraciones públicas.
Justicia.
Seguridad.
Salud.
Medioambiente.
Derechos fundamentales.
Economía y finanzas.
Ciencia.
Cultura.
Protección del consumidor.
Un resumen generado automáticamente de una decisión municipal, una alerta meteorológica o un informe para inversores podrían entrar en este ámbito.
En cambio, quedarían normalmente fuera:
Una conversación privada.
Un documento interno.
Una respuesta generada solo para un usuario.
Una novela.
Una descripción comercial ordinaria.
Un informe privado para un cliente.
👁️ La excepción editorial
No será necesario etiquetar el texto cuando se cumplan conjuntamente dos condiciones:
Ha existido una revisión humana o control editorial sustantivo.
Una persona u organización asume la responsabilidad editorial de la publicación.
La revisión debe comprobar el contenido, sus fuentes y su exactitud. No vale limitarse a corregir comas, admirar la prosa y pulsar “publicar”.
Además, si la IA modifica sustancialmente el texto después de la revisión humana, la excepción deja de aplicarse. La secuencia correcta sería:
Generación con IA → revisión humana → aprobación → publicación.
No:
Revisión humana → nueva reescritura automática → publicación accidental mientras todos estaban comiendo.
🧰 Cómo aplicarlo hoy en tu organización
Esperar hasta el día anterior a la entrada en aplicación suele ser una tradición corporativa muy apreciada. También es una mala idea.
📋 1. Haz un inventario de usos de IA
No preguntes únicamente qué herramientas ha contratado el departamento tecnológico.
Busca también sistemas utilizados por:
Marketing.
Atención al cliente.
Recursos humanos.
Comunicación.
Ventas.
Formación.
Operaciones.
Agencias y proveedores externos.
Incluye chatbots, generadores de contenido, avatares, asistentes de voz y automatizaciones con agentes.
🧩 2. Asigna el papel de cada parte
Para cada sistema, documenta:
Quién lo desarrolla.
Bajo qué marca se ofrece.
Quién decide su finalidad.
Quién controla su uso.
Quién publica el contenido.
Quién asume la responsabilidad editorial.
No te limites a copiar lo que dice el contrato. Analiza lo que sucede en la práctica.
🗂️ 3. Clasifica cada caso
Puedes utilizar esta lista rápida:
¿Interactúa directamente con personas?
¿Genera o modifica texto, imágenes, audio o vídeo?
¿Produce contenidos realistas?
¿Se publica para informar sobre asuntos de interés público?
¿Analiza emociones o datos biométricos?
¿Incluye únicamente correcciones menores?
¿Existe una revisión humana sustantiva?
Las respuestas determinarán qué obligaciones entran en juego.
🎨 4. Diseña los avisos dentro de la experiencia
No coloques toda la información en la política de privacidad y des por terminado el trabajo.
Decide dónde verá el usuario el aviso:
En la cabecera del chatbot.
En el saludo inicial.
Al comienzo de una llamada.
Junto al contenido.
En un rótulo dentro del vídeo.
En la descripción de una publicación.
En la entrada de un espacio físico.
Comprueba que pueda percibirse desde un móvil y que no quede oculto por otros elementos.
✍️ 5. Documenta la revisión humana
Cuando quieras utilizar la excepción editorial para textos de interés público, conserva pruebas del proceso.
Por ejemplo:
Identidad o función del revisor.
Fecha de revisión.
Fuentes comprobadas.
Cambios realizados.
Persona que autorizó la publicación.
Versión final aprobada.
No hace falta crear una liturgia burocrática de doce firmas. Sí hace falta demostrar que alguien competente revisó realmente el contenido.
🔍 6. Pregunta al proveedor por el marcado técnico
Solicita información concreta:
Qué tecnología de marcado utiliza.
Qué tipos de archivo cubre.
Cómo puede detectarse.
Qué ocurre al comprimir o modificar el contenido.
Si utiliza estándares abiertos.
Cómo documenta la fiabilidad de la solución.
Qué calendario de adaptación tiene.
Una respuesta como “estamos comprometidos con la IA responsable” no describe una solución técnica. Describe una habilidad notable para escribir notas de prensa.
⚠️ Errores que conviene evitar
🤷 “Todo el mundo sabe que es una IA”
La Comisión considera que la excepción de obviedad debe utilizarse con cautela.
Cuanto más humana sea la voz, la apariencia o la conversación, menos defendible será asumir que el usuario conoce su origen.
📦 “El proveedor ya lo habrá resuelto”
Puede haber resuelto el marcado técnico, pero no necesariamente la etiqueta visible que necesita tu publicación.
👤 “Lo revisó una persona”
La pregunta real es qué revisó, con qué conocimientos, qué comprobaciones realizó y quién asumió la responsabilidad final.
🖼️ “Solo hemos cambiado un poco la imagen”
Eliminar una persona, modificar un producto o sustituir un fondo periodístico puede alterar de forma sustancial el significado, aunque el archivo conserve casi todos sus píxeles originales.
⚖️ “Poner la etiqueta hace legal el contenido”
No. La transparencia no sustituye el cumplimiento de las normas sobre protección de datos, publicidad, propiedad intelectual, consumo, derechos de imagen o contenidos ilícitos.
❓ Preguntas frecuentes
✍️ ¿Tengo que etiquetar todos los textos escritos con ChatGPT?
No.
La obligación específica del artículo 50 se centra en textos publicados para informar al público sobre cuestiones de interés general.
Además, puede aplicarse la excepción cuando existe revisión humana sustantiva y responsabilidad editorial.
🔤 ¿Una corrección gramatical necesita marcado?
En principio, no, siempre que no cambie el significado, el estilo o la intención del texto de manera sustancial.
🐉 ¿Una imagen fantástica es un deepfake?
No necesariamente.
Debe poder confundirse con una representación auténtica o verdadera de una persona, objeto, lugar, entidad o acontecimiento realista.
🗃️ ¿Basta con incluir “creado con IA” en los metadatos?
No para un deepfake destinado al público.
Los metadatos pueden formar parte del marcado técnico, pero la etiqueta dirigida a personas debe ser visible, audible o perceptible sin herramientas especiales.
🕰️ ¿Las normas afectan a sistemas antiguos?
Con carácter general, los sistemas dentro del ámbito del artículo 50 deben cumplir las obligaciones desde el 2 de agosto de 2026, aunque se hubieran comercializado antes.
El documento contempla una transición específica hasta el 2 de diciembre de 2026 para ciertas obligaciones técnicas de marcado y detección de sistemas generativos preexistentes.
🚦 La transparencia empieza antes de publicar
El artículo 50 no exige colocar una etiqueta decorativa al final del proceso.
Obliga a pensar desde el diseño:
Quién interactúa con la persona.
Cómo se genera el contenido.
Quién lo revisa.
Quién responde por él.
Cómo podrá identificarse después.
Para muchas organizaciones, el cambio más importante no será tecnológico.
Será abandonar la idea de que usar IA es una acción informal que cada empleado puede realizar sin dejar rastro, proceso ni responsable.
La guía europea obliga a tratar la inteligencia artificial como cualquier otra herramienta profesional relevante: con decisiones documentadas, responsabilidades claras y usuarios debidamente informados.
No suena tan espectacular como un agente autónomo que dirige una empresa desde una tumbona. Tiene bastantes más probabilidades de evitar una multa.
Fuente principal: Comisión Europea, Guidelines on the implementation of the transparency obligations for certain AI systems under Article 50 of the AI Act, 20 de julio de 2026.
Nota editorial: Este artículo ofrece una explicación práctica del documento y no sustituye el asesoramiento jurídico aplicable a cada caso.




