Durante años las empresas de IA nos han contado cómo usamos sus herramientas. El problema es sencillo: solo publican los datos que quieren que veamos.
Recientemente, un equipo del MIT y Stanford ha publicado el primer contador público e independiente de uso real de IA. Analizaron más de 23.000 conversaciones reales con 25 modelos distintos. Y lo que encontraron cambia bastante cómo deberías tú trabajar con estas herramientas.
No es un estudio académico aburrido. Es un espejo. Y probablemente no te vas a reconocer del todo.
https://www.ai-observatory.org/
🎯 No estás usando “la IA”. Estás usando un modelo concreto (y cada uno sirve para algo)
El primer error es hablar de “la IA” como si fuera una sola cosa.
El estudio, llamado AI Observatory, encontró algo que cualquier profesional debería tener pegado en el monitor: la gente usa cada modelo de forma radicalmente distinta, y no por casualidad.
Según el análisis y el reportaje de MIT Technology Review que lo acompaña:
Los usuarios de Claude (Anthropic) tiran sobre todo hacia programación y tareas técnicas.
Gemini (Google) se usa mucho más para interacción social y juego de rol.
ChatGPT es el rey de los deberes y las dudas de estudio.
No es que un modelo sea “mejor”. Es que cada plataforma atrae un tipo de uso. Y si tú usas siempre la misma herramienta para todo, probablemente estás dejando resultados sobre la mesa.
Prueba a hacer una consulta técnica seria en dos modelos distintos con el mismo prompt:
Actúa como un consultor senior de mi sector. Tengo este problema: [describe tu situación en 3-4 líneas]. Dame tres enfoques distintos para resolverlo, con las ventajas y riesgos de cada uno. No me des la respuesta fácil: piensa como lo haría un experto con 20 años de experiencia.
Lanza ese mismo prompt en ChatGPT, en Claude y en Gemini. Verás que no responden igual. Y ahí empiezas a elegir la herramienta adecuada para cada trabajo, en lugar de casarte con una.
🧠 Casi la mitad de lo que hacemos con la IA nadie lo está contando
Aquí viene el dato que más nos sorprendió.
Cuando las empresas publican informes de uso, aplican un filtro “profesional”: clasifican las conversaciones según a qué ocupación laboral pertenecen. Suena razonable. El problema es lo que ese filtro deja fuera.
El equipo aplicó ese mismo filtro ocupacional a sus datos y el resultado fue demoledor: el 47,9% de las conversaciones quedaban clasificadas como “no laborales” y, por tanto, desaparecían del informe.
¿Qué había en esa mitad invisible? Uso personal, emocional, cultural, creativo, dudas de salud, apoyo psicológico, conversaciones sensibles.
Para que te hagas una idea del sesgo: el propio informe de OpenAI concluía que casi el 80% del uso cae en tres cajones (consejos prácticos, buscar información y escribir), y que el uso relacional o emocional era menos del 2%. El estudio independiente sugiere que esa foto se queda muy corta.
¿Por qué te importa esto a ti como profesional? Porque si crees que la IA “solo sirve para redactar correos y resumir”, estás usando el 20% de la herramienta. La otra mitad —pensar contigo, ayudarte a decidir, prepararte para una conversación difícil— es donde está buena parte del valor.
Ayúdame a prepararme para una conversación complicada con [un cliente / mi jefe / un proveedor]. Primero hazme 5 preguntas para entender el contexto. Luego ayúdame a anticipar sus objeciones y a preparar mis respuestas. No quiero un guion rígido, quiero llegar más seguro.
Un alumno de nuestro bootcamp nos confesó que su uso más valioso de la IA no era ninguna tarea “de trabajo”: era ordenar sus ideas antes de reuniones tensas. Ese uso jamás aparecería en un informe corporativo. Y era el que más le cambiaba el día.
🧪 Cuanto mejor usas la IA, más larga es la conversación
Otro hallazgo con consecuencias prácticas directas.
El estudio siguió la evolución de las conversaciones entre abril de 2023 y julio de 2025. Y la tendencia es clarísima: con el tiempo, las conversaciones se han vuelto mucho más elaboradas.
Los datos concretos, en una de las fuentes analizadas (WildChat):
La longitud media de los mensajes del usuario creció un 1.049,5%.
La longitud de las respuestas, un 100,6%.
Los turnos por conversación (idas y venidas), un 17,1%.
Traducción: los que sacan partido a la IA no le lanzan una pregunta suelta y se van. Iteran. Corrigen. Profundizan. Le dan contexto y vuelven a preguntar.
La persona que escribe “hazme un plan de marketing” y copia lo primero que sale obtiene un resultado mediocre. La que trata la IA como un colega con el que piensa a cuatro manos obtiene algo utilizable.
Prueba esta forma de trabajar en varios turnos en lugar de uno solo:
[Turno 1] Quiero crear [tu objetivo]. Antes de darme nada, hazme las preguntas que necesites para entender bien el contexto.
[Turno 2] (respondes a sus preguntas)
[Turno 3] Bien. Dame un primer borrador. Voy a criticarlo y lo mejoramos juntos.
¿Cuántas veces te has quedado en el primer intento cuando el resultado no te convencía?
🏫 La gente se especializa: encuentra tu “persona” de uso
El estudio identificó seis perfiles de usuario muy distintos, desde quienes usan la IA para ficción y entretenimiento hasta quienes la usan para educación técnica o para temas de salud y bienestar.
Y descubrieron algo curioso: los usuarios recurrentes estrechan su uso con el tiempo. Empiezan probando de todo y acaban especializándose en lo que de verdad les aporta.
Eso no es malo. Es señal de madurez. Pero también es una trampa: si te especializas demasiado pronto, te pierdes casos de uso que ni sabías que existían.
El truco es hacer una auditoría honesta de tu propio uso cada cierto tiempo:
Te voy a describir las 5 cosas para las que más uso la IA en mi trabajo: [lista]. Basándote en esto, dime 3 usos que probablemente me estoy perdiendo y que encajarían con mi perfil. Sé concreto y dame un ejemplo de cada uno.
Un dato para los escépticos: este estudio no viene de ninguna empresa que venda IA. Lo firman investigadores del MIT, Stanford, Berkeley y otras universidades, y está publicado en abierto en ai-observatory.org. Es, hasta la fecha, la mayor colección pública de uso real de IA analizada con un criterio común.
🚀 Cómo replicarlo hoy
Elige el modelo según la tarea: técnico o de análisis, prueba Claude; social o creativo, Gemini; consultas generales y estudio, ChatGPT.
Lanza el mismo prompt en dos modelos distintos antes de decidir cuál te sirve para ese trabajo concreto.
Deja de usar la IA solo para tareas “de oficina”: pruébala para preparar decisiones, conversaciones y dudas personales.
Itera siempre. No te quedes en la primera respuesta: corrige, pide alternativas y profundiza en varios turnos.
Empieza pidiéndole a la IA que te haga preguntas antes de darte una respuesta. Cambia por completo la calidad del resultado.
Audita tu uso una vez al mes y busca activamente casos que te estés perdiendo.
No necesitas ser ingeniero ni experto en prompts. Necesitas tratar la IA como un colega con el que piensas, no como un buscador al que interrogas.
❓ FAQ
¿Sustituye esto a saber hacer bien mi trabajo?
No. Cambia la forma en que lo haces. La IA amplifica el criterio que ya tienes; si no tienes criterio, amplifica el vacío.
¿Funciona para mi sector aunque no sea técnico?
Sí. El estudio demuestra justo eso: casi la mitad del uso real no es “técnico” ni “de oficina”. Preparar reuniones, decidir, redactar, aprender… sirve para cualquier profesión.
¿De verdad cambia tanto según el modelo que use?
Sí. El mismo prompt da resultados distintos en cada modelo, y cada plataforma se ha especializado en usos diferentes. Por eso conviene tener dos o tres a mano. Es la estrategia multiherramienta.
¿Qué otras herramientas hacen algo parecido?
Además de ChatGPT, Claude y Gemini, tienes opciones como Copilot (Microsoft), Le Chat (Mistral) o Perplexity para búsquedas. La clave no es cuál, sino usar más de una.
¿Es fiable un estudio así?
Es independiente, público y firmado por universidades como MIT y Stanford. No es una encuesta ni un informe de empresa: analiza conversaciones reales. Puedes consultarlo en ai-observatory.org.
💬 Antes de que te vayas
Durante dos años nos han dicho cómo usamos la IA. Ahora, por primera vez, alguien lo ha medido de forma independiente. Y la conclusión es liberadora: no hay una única forma correcta de usarla. Hay la tuya, y casi seguro puedes mejorarla.
Si quieres dar el salto de “usuario que pregunta” a “profesional que piensa con la IA”, es justo lo que trabajamos paso a paso en nuestros cursos de Paratodosia. Sin tecnicismos, con casos reales.
Si este post te ha sido útil, compártelo con alguien que lo necesite. Cuanta más gente use bien estas herramientas, mejor para todos.
Y cuéntanos una cosa 👇
¿Cuál es tu uso “secreto” de la IA, ese que no aparecería en ningún informe corporativo?




