ChatGPT, Gemini y Claude ya marcan sus textos. Lo que escribes con IA ya puede llevar una firma que no ves. Google, Anthropic y, desde ayer, OpenAI marcan sus textos por obligación europea. Te contamos qué significa, qué no significa y qué revisar en tu trabajo esta semana.
Qué ha pasado
Desde el 2 de agosto de 2026 se aplica el artículo 50 del Reglamento Europeo de IA: el contenido generado por IA debe ir marcado de forma legible por máquina y ser detectable. Para cumplirlo, la Comisión validó un Código de buenas prácticas al que se han sumado los grandes. El 5 de octubre, OpenAI presentó textGrain, su marca de agua para texto. Era la pieza que faltaba.
Qué hace cada una
Google (Gemini). Fue la primera: su tecnología SynthID marca texto, imagen, audio y vídeo, y la liberó como código abierto. El 24 de julio firmó el Código europeo y anunció que Apple, ElevenLabs, Kakao, NVIDIA y OpenAI adoptarán SynthID. En la app de Gemini ya puedes comprobar si una imagen, un vídeo o un audio salió de la IA de Google.
Anthropic (Claude). Desde agosto marca todo lo que genera Claude en todo el mundo, no solo en Europa: texto en el chat, la API, Claude Code y Cowork, y credenciales C2PA en los archivos. Cualquiera puede verificar archivos con su comprobador gratuito; la detección de texto está en vista previa privada para reguladores, investigadores, verificadores y educadores.
OpenAI (ChatGPT). La marca llegará a ChatGPT y Codex solo para usuarios de la UE en las próximas semanas. En la API es opcional y global. El detector, de momento, solo para investigadores y organizaciones aprobadas. Promete publicar la tecnología como código abierto.
Por qué te afecta
Si publicas contenido. El artículo 50 no solo obliga a OpenAI o a Google. Si tu empresa publica textos generados con IA para informar al público sobre asuntos de interés general, debe indicarlo, salvo que haya revisión humana real y alguien asuma la responsabilidad editorial. Los deepfakes se etiquetan siempre.
Si tienes un chatbot. El asistente de tu web debe dejar claro que es una IA. Si no lo hace, es un riesgo legal, además de reputacional.
Si eres docente. Vas a oír “ya se puede detectar si el alumno usó ChatGPT”. No es verdad. Los detectores no están abiertos al público, y una marca de agua dice “esto pasó por un modelo”, no “esto lo escribió un modelo y no la persona”.
La letra pequeña
La marca es frágil. Según los propios datos de OpenAI, con una tasa de falsos positivos del 1 %, detecta la marca en el 80 % de los pasajes de unas 150 palabras y en el 95 % de los de unas 300. Si se reemplaza el 10 % de las palabras, la detección cae del 92 % al 66 %. En matemáticas funciona peor que en textos de humanidades, porque hay menos formas de decir lo mismo.
Anthropic lo admite en su página de ayuda: los textos muy cortos, editados, parafraseados o traducidos pueden perder la señal. Y que no aparezca la marca no demuestra que lo haya escrito una persona.
OpenAI lo resume bien: la marca “no mide la contribución humana” ni establece “propiedad ni responsabilidad”.
Y queda una laguna incómoda: hoy nadie fuera de las empresas puede comprobar si sus marcas funcionan como dicen. Es la crítica central de un estudio reciente: el problema no es la marca, es que no se puede auditar.
El calendario también tiene matices: los sistemas que ya estaban en el mercado tienen hasta el 2 de diciembre de 2026 para el marcado técnico. Las sanciones por incumplir las obligaciones de transparencia pueden llegar a 15 millones de euros o al 3 % de la facturación mundial.
Qué hacer el lunes
Revisa tu chatbot. Abre el asistente de tu web y comprueba que el primer mensaje dice claramente que es una IA.
Documenta la revisión humana. Si publicas noticias, informes o comunicados redactados con IA, deja por escrito quién los revisa y quién firma. Esa es la línea que te exime de etiquetar.
Cambia la pregunta en clase. Deja de preguntar “¿lo ha escrito una IA?” y pregunta “¿qué has hecho tú?”. Pide borradores, fuentes y una defensa oral breve.
Y si quieres revisar tus procesos en diez minutos, usa este prompt:
Actúa como consultor de cumplimiento del Reglamento Europeo de IA (artículo 50, transparencia). Te describo cómo usamos la IA en mi organización: [DESCRIBE: chatbot de atención al cliente, textos del blog, notas de prensa, imágenes para redes, etc.]. Para cada uso, dime en una tabla: 1) si nos afecta alguna obligación de transparencia y cuál, 2) si aplica alguna excepción (revisión humana con responsabilidad editorial, edición asistida, contenido artístico o satírico), 3) qué cambio concreto tendríamos que hacer y 4) qué duda debería revisar un abogado. Sé concreto y no inventes obligaciones que no estén en el artículo 50.
Úsalo como punto de partida, no como asesoría legal.
Nuestra lectura
Europa ha conseguido en dos meses lo que el sector no hizo en tres años: que las tres grandes marquen sus textos. Pero la marca de agua es una etiqueta de origen, no una prueba de culpa. Si en tu empresa o en tu aula alguien la usa para acusar, el problema no será la IA. — Ángel González
¿Tu organización ya ha revisado cómo etiqueta lo que publica con IA, o el artículo 50 todavía no ha llegado a la reunión del lunes? Cuéntanoslo en comentarios.







Que cosa más inútil.